miércoles, 21 de diciembre de 2011

EL CUADERNO DE CIENCIAS DEL ALUMNO

El cuaderno de ciencias: caracterización y relación con la evaluación de los aprendizajes[1]

El cuaderno de ciencias es un cuaderno en el que los chicos anotan sus acciones y pensamientos surgidos durante la clase, como así también los consensos logrados por el grupo. Es un objeto personal de construcción de saberes, que les puede servir, a los alumnos, de evidencia de sus propios aprendizajes.

 El cuaderno de ciencias recopila de manera ordenada todo lo producido por el alumno en forma individual y/o grupal: escritos, dibujos, cuadros, etc. a partir de su proceso de aprendizaje. También refleja la propuesta de enseñanza a la cual responde; y, por lo tanto, debería evidenciar una continuidad temporal.

 El cuaderno de ciencias, como reúne todas las producciones, los borradores, los trabajos parciales, los trabajos finales, también es un recurso de estudio para el alumno y un instrumento de evaluación.

 En el cuaderno de ciencias queda registrado el trabajo diario de los alumnos, por eso es uno de los objetos privilegiados para la evaluación formativa, dado que muestra tanto las producciones como los procesos, por lo que resulta un testimonio de su trabajo. El uso del cuaderno de ciencias como práctica pedagógica es de carácter intencional, intensivo, sistemático y pautado. Es responsabilidad del maestro orientar su organización y escritura.

 La elaboración del cuaderno de ciencias, contribuye al logro de los siguientes objetivos:

  •  Comprometer a los alumnos con su aprendizaje a través de sus propios escritos, ya que al escribir asumen mayor protagonismo y se hacen responsables de sus intervenciones.
  •  Desarrollar habilidades de reflexión y autoevaluación, con la ayuda del maestro, ya que el cuaderno les permite volver cuantas veces como quieran, a sus producciones y a las formas de trabajo desarrolladas durante el proceso de aprendizaje, reconocerlas y valorarlas.
  •  Documenta los procesos y resultados del aprendizaje de los alumnos en aspectos generalmente no incluidos en la evaluación tradicional. En los cuadernos quedan evidencias de las anticipaciones y exploraciones realizadas, los acuerdos y desacuerdos, los consensos logrados, es decir, no solo las conclusiones a las que se ha arribado, sino también la forma en la que se ha trabajado.
  •  Facilitar a los padres el seguimiento del proceso y de los resultados de aprendizaje de sus hijos.

¿Qué incluye un cuaderno de ciencias?

  • ¿Qué estamos estudiando y cuándo? Título, debe estar claro, previamente discutido. Fecha, es importante para datar los momentos de estudio del tema.
  •  ¿Qué hicimos y por qué? Situación/es problemáticas/s, preguntas a responder. Datos y procedimientos.
  • ¿Qué conclusiones sacamos y cómo llegamos a ellas?
  • ¿Cuáles son los consensos logrados?

 El cuaderno contiene:

  • Un espacio personal, individual, donde el alumno escribe usando el “yo”, el maestro no lo corrige (ni en la forma ni en el contenido). Refleja las ideas que tiene el alumno en el momento en que las escribe. Incluye anticipaciones, hipótesis, representaciones, dibujos y textos, tiene una traza personal. Se lo puede distinguir con un círculo de color amarillo.  
  • Un espacio de trabajo grupal, de escritos intermedios, donde se usa el “nosostros”, estos espacios se corrigen con criterios bien definidos, por ejemplo en cuanto al título, a la ortografía y claridad en la expresión, etc. Cada trabajo debe estar identificado con el tema, los interrogantes, la fecha, etc. Se pautan criterios de prolijidad y uso de códigos (como los círculos de colores, la carita feliz para indicar acuerdos, las flechas encontradas par desacuerdos, etc.). Se lo puede distinguir con un círculo de color azul.
  •  Un espacio de conocimientos consensuados por el grupo clase y el maestro. Son escritos elaborados colectivamente antes de obtener el estatus de saber, son escritos institucionales. El maestro lo corrige. Contiene conclusiones y resultados que están validados, que se pueden comunicar. Esta parte no lleva círculo de color. Se corrige respecto de la escritura.

 El cuaderno puede contener, también, notas para los padres, sugerencias, programas, etc.

 El cuaderno de ciencias como instrumento de evaluación

Los cuadernos de ciencias pueden utilizarse como instrumentos de evaluación de los aprendizajes y/o de la enseñanza.  En relación a los aprendizajes, la evaluación posibilita conocer cómo evoluciona cada niño, revelando lo que conoce, evidenciando sus dificultades en el proceso de aprender y sus posibilidades para superarlas.

La evolución consiste en un proceso sistemático de recolección de datos, incorporando al sistema general de actuación educativa, que permite obtener información válida y confiable para formar juicios de valor acerca de una situación, en este caso educativa. Estos juicios a su vez, se utilizarán en la toma de decisiones consecuentemente[2].

 Para evaluar es necesario tener en cuenta no solo cuestiones de índole técnica, por ejemplo, como obtener información, con qué instrumentos, sino también plantearse opciones de tipo ético como, que se va a evaluar y por qué, que se comunicará de los resultados de la evaluación a los padres, a otros docentes, a la sociedad, cómo es conveniente expresar los resultados, entre otros.

 La evaluación formativa provee al docente y a los alumnos información permanente acerca de cómo se viene concretando la acción educativa y las medidas correctivas o afirmativas que requiere. Evaluar es interpretar valorativamente los resultados de aprendizaje que se van obteniendo, para regular su enseñanza.

 Si consideramos que cada persona tiene un sistema particular de aprender que ha ido construyendo progresivamente, una estrategia didáctica básica en la regulación continua de los aprendizajes es ayudar a los alumnos a ser lo más autónomos posible para que vayan elaborando un modelo personal de acción. La llamada autorregulación de orden metacognitivo pretende básicamente formar a los alumnos en la regulación de sus propios procesos de pensamiento y aprendizaje. En este sentido la evaluación le ayuda a ver dónde han estado sus logros y sus dificultades y le permite reestructurar su acción.

 La caracterización que se ha hecho de la concepción de la evaluación, como proceso integral, deja clara la dificultad de evaluar al alumno a través de una única técnica y/o de un único instrumento. Si se pretende construir conocimiento acerca de los aprendizajes de los alumnos, es preciso combinar los datos brindados por distintas técnicas e instrumentos. Uno de ellos es el cuaderno de ciencias.

 En los cuadernos de ciencias se pueden detectar progresivamente elementos positivos e identificar dificultades que surjan en el desarrollo de la enseñanza, y así regular el proceso didáctico, replanteando algunos aspectos del modelo de enseñanza propuesto, potenciando los positivos y corrigiendo los negativos. Dado que el aprendizaje es un proceso inferido, el análisis de los cuadernos de ciencias ayuda a detectar evidencias de la marcha de este proceso.

 Ofrecemos a continuación una posible guía de criterios a tener en cuenta para la lectura de los cuadernos de ciencias como una herramienta para la evaluación de los aprendizajes de los alumnos.

Guía para evaluar los cuadernos de ciencias, en clave de aprendizaje.

a)      Criterios de organización y presentación

  • Inclusión de la fecha de cada actividad: Es importante el registro temporal de las actividades para que esa secuencia dé cuenta de procesos.
  •  Inclusión de título: Puede ser una pregunta disparadora, una situación problemática, etc. Este criterio hace referencia a la necesidad de contextualizar las temáticas.
  •  Diferenciación de escritos individuales, grupales e institucionales: Favorece en los niños la identificación de los diferentes momentos del proceso de construcción de conocimiento científico escolar.
  •  Legibilidad: Es una característica del lenguaje escrito que facilita su comunicabilidad y su comprensión.

 b)     Criterios de contenidos

  • Evolución en la construcción de modelos científicos escolares: Claridad y expresión personal de conceptos, evidencias de relaciones entre conceptos, frecuencia en el uso de terminología científica escolar.
  •  Evolución del planteo de preguntas o problemas: Pertinencia y claridad de los mismos.
  •  Elaboración y redacción de anticipaciones: Claridad de las mismas.
  •  Registro de las exploraciones realizadas: Claridad y pertinencia.
  •  Grado de explicitación de los relatos de actividades: Propósitos, procedimientos, resultados, tratamiento de los datos, elaboración y discusión de conclusiones, consensos. 
  •  Evolución en el registro y comunicación de la información: Uso de diferentes formatos (tablas, cuadros, esquemas, dibujos, gráficos, etc). 
  • Evolución en la elaboración de formatos textuales específicos: Descriptivos, explicativos, justificativos, argumentativos.

 c)      Criterios lingüísticos

  • Coherencia de las expresiones: Evidencia las intenciones del niño y la forma en que estructura el texto. 
  • Utilización pertinente del vocabulario científico escolar: Evidencia la apropiación del vocabulario utilizado en el área disciplinar. 
  • Ortografía: Muestra la representación fonética que tiene el niño de las palabras y la forma en que cohesiona mediante la aplicación de normas del lenguaje.

 Con referencia al área lingüística, los niños se expresarán de acuerdo con sus posibilidades. Es importante promover la elaboración de dibujos y textos escritos que permitan al chico comunicar sus ideas. Durante las clases de ciencias se debe poner énfasis en los procedimientos para la construcción de conocimientos científicos escolares, que se relacionan con las formas de hacer y pensar de los científicos. Aspectos específicos de ortografía y redacción en los escritos personales, podrán ser retomados en clases de lengua.

En lo referente a los escritos grupales provenientes de las diversas actividades que se realizan en la clase, es conveniente recorrer los grupos de trabajo realizando indicaciones orientadas a lograr una expresión comunicativa correcta, para que los chicos se vayan apropiando, paulatinamente, del vocabulario científico escolar y que lo usen en forma cada vez más frecuente. No debemos olvidar que la comunicación, oral y escrita, es un aspecto que tiene mucha importancia en el trabajo de los científicos.

 Respecto a los escritos institucionales, consensuados, es responsabilidad del maestro supervisar la corrección idiomática y conceptual de los mismos.

 d)     Criterios de actitud frente a la tarea de aprender.

  • Evidencias de iniciativas personales: Inclusión de recortes de diarios, artículos de revistas, comentarios de proyecciones científicas de TV, radio y cine.
  • Evidencias de mejoras realizadas a partir de reflexiones sobre sus aprendizajes y del aporte del maestro y sus compañeros
  • Cuidado del cuaderno: Apropiación del cuaderno como algo personal y valorado.

 Algunas sugerencias para el análisis y evaluación de los cuadernos de ciencias

El maestro puede seleccionar el cuaderno de un alumno por grupo, para hacer su seguimiento durante un determinado tiempo. De esta forma tendría una muestra de 5 ó 6 cuadernos de distintos alumnos a la vez, sobre un total de 25 ó 30 alumnos.

 Para relevar la información a registrar, tendrá en cuenta los criterios anteriormente mencionados, consignado por escrito en el cuaderno, a modo de retroalimentación los comentarios que resulten pertinentes.

 El maestro puede hacer un registro de información relevada de cada cuaderno cada 15 a 20 días. Para ello, puede utilizar una ficha por alumno o bien su cuaderno o carpeta personal (“reflexionario&rdquoGuiño.

 Periódicamente, por ejemplo cada 45 o 60 días, elaborará un informe escrito como resultado del análisis realizado de lo observado en los cuadernos. Esos informes serán insumos para las reuniones con otros docentes, en las que se discutan las observaciones e interpretaciones realizadas, la necesidad de modificar cronogramas de la enseñanza, de fortalecer ciertos aspectos, desarrollar nuevas estrategias didácticas, hacer apoyos específicos, etc.

 Bibliografía

Benlloch, M. (2002). La educación en ciencias. Ideas para mejorar su práctica. Barcelona. Paidós.

Bertoni, A., Poggi, M y Teobaldo, M. (1995). Evaluación. Nuevos significados para una práctica compleja. Buenos Aires, Kapeluz.

Casanova, M. A. (1992). La evaluación, garantía de calidad para el centro educativo. Madrid. Edelvives. Aula Reforma.

Charpak, G. y otros. (2006). Los niños y la ciencia. Buenos Aires. Siglo XXI.

Chevallard, Y. (1991). La transposición didáctica: del saber sabio al saber enseñado. Buenos Aires, Troquel.

Fourez, G. (1994). Alfabetización científica y tecnológica. Buenos Aires, Colihue.

Gonclavez, S. (2008). Educación en ciencias y lectura significativa. Buenos Aires, Novedades Educativas Nº 214.

Goldstein, B. (2000). Preparándonos con información y con-ciencia. Ciencias Naturales: enfoque globalizador para el segundo ciclo. Buenos Aires, Novedades Educativas.

Gutierrez Rodilla, B. (1998). La ciencia empieza en la palabra. Análisis e historia del lenguaje científico. Barcelona. Península.

Harlen, W. (1994). Enseñanza y aprendizaje de las ciencias. Madrid. Morata.

Jaume Jorba, N. S.  (1994). Enseñar, aprender y evaluar: un proceso de evaluación contínua. Propuesta didáctica para el área de Ciencias de la Naturaleza y Matemáticas. Barcelona. Ministerio de Educación y Cultura.

Kaufman, M. y Fumagalli, L. (comps). (1999). Enseñar Ciencias Naturales. Reflexiones y propuestas didácticas. Buenos Aires. Paidós.

Perrenoud, P. (2008). La evaluación de los alumnos. De la producción de la excelencia a la regulación de los aprendizajes. Entre dos lógicas. Buenos Aires. Colihue. Alternativa Pedagógica Didáctica.

 Sargorodoschi, A. (coord.) (2002). La ciencia posible. Propuestas de enseñanza y aprendizaje de las Ciencias Naturales para el segundo ciclo. Buenos Aires. Novedades Educativas.

Veglia, S. (2007). Ciencias Naturales y aprendizaje significativo. Claves para la reflexión didáctica y la planificación. Buenos Aires. Novedades Educativas.

Weissman, H. (comp.) (2007). Didáctica de las ciencias naturales. Aportes y reflexiones. Buenos Aires. Paidós Educador.



[1] Salles, N., Bahamonde, N., Bocalandro, N y Bulwik, M. (2009) Dispositivos de Evaluación formativa de los Procesos de enseñanza y de aprendizaje en la implementación del Proyecto de Alfabetización Científica (PAC) del Programa para el Mejoramiento de la Enseñanza de las Ciencias Naturales y la Matemática del Ministerio de Educación (Adaptcación).

[2] Casanova, M. A.. (1992) La evaluación, garantía de calidad para el centro educativo. Madrid. Edelvieves. Aula Reforma. Ca. II p. 31.


Publicado por Guillermoatz @ 17:18